Valparaíso1994 — 1995
Historias de Carlitos

La chispa que me consiguió mi primer trabajo

Un IBM 386, una pieza de pensión y una reparación que terminó abriéndome una puerta.

En una pieza donde apenas cabían una cama y un escritorio, Carlitos estaba a punto de encontrar la falla.

Antes de empezar a armar computadores por encargo, apareció una prueba inesperada.

En la Asociación Nacional de Armadores trabajaban casi puros ex marinos. El papá de Cindy era el mayordomo y les dijo que yo sabía algo de computadores.

El contador, el señor Cánepa, tenía un IBM 386 que no funcionaba.

Me dejaron llevármelo a la pensión donde vivía. Mi taller era mi pieza: una cama de una plaza, poco espacio y el computador ocupando casi todo lo que quedaba.

Probé la CPU con otra pantalla y descubrí que el equipo estaba bueno. La falla estaba en el monitor CRT, uno de esos enormes, pesados y llenos de voltajes que daban respeto.

Lo extraño era que, al darle un golpe, a veces encendía.

Fui a la universidad y les conté los síntomas a los técnicos del pañol. Uno de ellos respondió al tiro:

Me explicó que revisara las soldaduras y que diera pequeños golpes. Si tenía suerte, la falla se iba a mostrar.

Esa noche desarmé el monitor en mi pieza y empecé a golpear suavemente distintos puntos de la placa.

Hasta que saltó una chispa.

Resoldé el punto, armé el monitor y funcionó.

El señor Cánepa cumplió su palabra. Me contrataron para hacer el mantenimiento de los computadores de la oficina.

Mi primer trabajo en informática empezó con una chispa diminuta en una pieza donde apenas cabía yo.